
Prohibido quejarse
Estas caras son un reflejo de mi mundo interior, así me veo, así los veo. Este weblog es para que ustedes se miren al espejo, se encuentren, o vean al vecino, al colectivero, a la chismosa del barrio y les inventen un nombre, una historia, o una sensación al cruzárselos de noche. ¿Somos como somos? ¿Qué hay detrás de estas caras? ¿Quién es la caricatura? ¿Ellas o nosotros? ¿Muchas preguntas no?. Es hora de buscar respuestas...
13 comentarios:
Señor Muneke:
Me encanta que lo hayan puesto ahí porque ya estaba pensando que este blog estaba reservado a los blanquitos. Usted es muy bonito y voy a pasar muy seguido a verlo. Desde ya que cuente conmigo para cualquier cosa. María de los Dolores de la Fuente, su nueva admiradora y amiga.
Gracias, María de los Dolores. Me alegra que le guste tanto. Acá todavía estoy un poco perdido porque no me dieron tiempo para aclimatarme. Sí, el Director me dijo que iba a ser una experiencia única para mí y la verdad que no paro de recibir saludos y ver gente.¡Lo que es convertirse en alguien famoso! Trato de que no se me suba a la cabeza mi nueva condición. Además, extraño un poco la playa y las palmeras. Ya me voy a escapar cuando me den un ratito de tiempo. Muneke
Hola. Mucho gusto!
Parece que Usted ya era conocido por aquí.
Es la primera vez que vengo. No he alcanzado a mirar a todas las personitas que habitan este blog, de manera que a Ud., sr MUNEKE, no lo he visto hasta donde llegué.
Hace bien de preocuparse porque la fama no se le suba a la cabeza... No es aconsejable. Mejor, déjela que camine a la par suya, o mejor, haga de cuenta de uqe no existe.
Aunque dicen que ser famoso tiene sus ventajas.
Entonces, mejor, aproveche de ellas. pero no se vuelva soberbio, así no dejan de quererlo.
Perdoneme, sr. MUNEKE, parece que su presencia me obnuviló la capacidad de usar sinónimos y me despaché con un monton de "mejor" en lugar de alternar con similares.
Ah!: el "que" desordenado que anoté se debe a mis uñas largas y mi resistencia por cortármelas...¡Discúlpeme!
Señora Dilaca, no se preocupe de las uñas largas, que a mí me gustan con las uñas largas y con las cortas también. Digamos, que soy muy tolerante. Espero que siga viniendo a visitarme porque aquí estoy un poquito solo en esta ventana con tanta gente que me mira como si fuera un león enjaulado. Bueno, claro que no tengo rejas, pero es lo mismo. Así que en cuanto pueda, pase por la ventana, me guiña un ojo y yo enseguida voy a saber quién es.
Pero mírelo usted al morenito tan simpático con la gente que le escribe. ¿Y yo qué soy? ¿Un cartelito viejo? Quiero que me conteste como le escribió a esa señorita recién llegada. Yo vine primero, yo tengo cierto derecho. Está bien, tengo que calmarme un poquito, porque los celos son un defecto muy feo, pero cuando a mí me agarran, soy capaz de reventarle la ventana y el edificio también. Para que usted sepa con quién se mete. En fin, ya me calmé. Ahora, mi estimado Muneke, cuando tenga tiempo, ya sabe me manda una linda cartita, pero no por esta ventana tan compartida y tan poco discreta, sino por la del fondo, por donde entran las estrellas...Usted me entiende. Adiosito.
Muneke tiene calor los domingos de julio y a veces mira la tele de costado, morirá un día de agosto.
Señor de los poetas petisos, por favor no le cuente a nadie lo que me va a pasar porque la gente me va a empezar a mirar con cara de susto y eso no es bueno. De todas maneras, gracias por visitarme. Muneke
Bueno, parece que ya voy a poder comenzar a hacer mi balance. Ha sido una temporada intensa. Sí, nunca me imaginé que la gente se iba a precipitar sobre mi ventana. Y bueno, son sorpresas que tiene la vida. He recibido tantos saludos que me siento como un príncipe. Se nota que la gente tenía necesidad de ver a alguien como yo en un lugar como éste. Así de simple me parece el asunto. Tal vez lo mejor sería que empezara a escribir mis memorias. Está de moda hacerlo y aprovechando la fama de este sitio, seguramente se van a vender muy bien. Es una buena idea, voy a empezar enseguida. Hasta luego.
Mi querido Muneke: Espero que no se olvide de incluirme entre sus visitantes favoritos. Yo he sido la primera y, por lo que veo, muchos otros han pasado por esta ventana, pero claro, no todos tuvieron la delicadeza de dejarle un mensaje. No importa, confío en que usted sabrá apreciar mi abnegación y mi simpatía. Seré también su primer lectora. Hasta pronto.
Para inspirarme y así poder escribir unas buenas memorias voy a comenzar imaginándome todo lo bueno que me puede traer el éxito:
1.-
2.-
3.-
Lo voy a dejar vacío para ver si hay alguien muy inteligente que me manda una señal o una pista. ¿Será una buena idea? Ya me voy a dar cuenta. Adiós, amigos míos.
Hola Señor Muneke:
Le deseo que el éxito lo siga manteniendo tan simpático como ahora. Yo me doy cuenta de todo. Usted tiene fibra. Suerte y no deje que la fama se le suba a la terraza. Yo nunca me equivoco: donde pongo el ojo, pongo la bala. John Dos Balas.
Yo lo voy a ayudar, Muneke.
Usted en realidad es un espíritu que ha llegado del Africa y que todavía no terminó de aterrizar en América Latina. Todas las mañanas usted dice. Qué bien que se vivía antes y por supuesto usted se acuerda de su rincón africano. Pero bueno, un día llegó una invitación de un profesor inglés que le propuso hacer un viajecito por toda América y usted que era tan inquieto y sigue siéndolo, ahí se fue y todavía no decidió cuál es el lugar que le gusta más. ¿Lo ayudé? ¿Verdad que sí?
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