
La gente dice de mí:
a) que me encanta pasearme por el bosque
b) que soy muy buena confidente
c) que cuando me aburro, rompo cosas
¿Y usted qué opina?
Estas caras son un reflejo de mi mundo interior, así me veo, así los veo. Este weblog es para que ustedes se miren al espejo, se encuentren, o vean al vecino, al colectivero, a la chismosa del barrio y les inventen un nombre, una historia, o una sensación al cruzárselos de noche. ¿Somos como somos? ¿Qué hay detrás de estas caras? ¿Quién es la caricatura? ¿Ellas o nosotros? ¿Muchas preguntas no?. Es hora de buscar respuestas...
12 comentarios:
El diario, mi querido amigo, me lo regaló mi madrina y ella me dijo:"Tenés que confiarte en alguien y nada mejor que un diario para una chica como vos, tan sensible". Y la verdad que le acertó, porque todo va a parar ahí. Bueno, ya está bastante llenito, porque soy una escritora tipo catarata. No, tiene tapas de cuero y con el tiempo, se han puesto algo oscuras, pero no me importa. Claro que sí, tiene cerradura y la llave la llevo siempre conmigo. No, nadie ha pretendido violarlo. Sería el fin de cualquier relación. Es mi mundo secreto. No, mi diario no me aleja del mundo, me hace verlo de otra manera y me permite decir cosas que si no se quedarían ahí, flotando en mi memoria.
Acepté estar acá porque...no sé bien por qué, pero creo que fue para arriesgarme a mostrarme, a que me miraran. Sí, me pongo un poco colorada cuando sé que alguien me clava los ojos, sobre todo los hombres. No, no todos los hombres. Algunos. Los que tienen bigotes, no sé por qué, pero esos me hacen brotar toda. Y sí, debe de haber una explicación, pero no me atrevo a buscarla. Me tocó una ventana linda y el sol entra bastante por acá. Estoy contenta.
Y qué quiere que le diga, es medio inocente la piba. Bueno, tiene derecho a serlo. No, contra el diario no tengo nada, si quiere escribirle todo, que lo haga. Siempre se lo pasa en la ventana . Sí, se la ve linda, pero no sé, hay algo antiguo en ella. No, claro, no tiene nada de malo; lo que pasa es que uno está acostumbrado a otro modelo de mujer, sí, a la más polvorita, pero qué se le va a hacer, ésta es así, como un canario, casi.Bueno, usted me preguntó y yo le contesté. ¿Usted la conoce, o la quiere conocer? ¿Por qué me pregunta, entonces?No sé, le vi cara de periodista a usted. Vio, cómo acerté. Ah, quiere conocer a los personajes del barrio. Eso está bien. Sí, yo soy el zapatero y cuando me canso de remendar las suelas, miro para afuera y muchas veces la veo a ella en la ventana. Es lo que le dije, parece tranquila. Nada más que eso.
Claro que la veo escribir en el diario. Esa es la ventaja de vivir en el piso de arriba. No, ella no se da cuenta, porque la cortina me tapa. Y, además, yo soy muy discreto. Ella me intriga, claro que sí, no es común encontrar una mujer tan linda y que sólo piense en escribir en su diario. Bueno, no escribe todo el tiempo, pero piensa un rato y luego escribe una frase y así de a ratos. Le tengo un poco de envidia al diario. A mí me gustaría que me escribiera cartas o que me dijera lo que le escribe al diario. ¿Será demasiado pedir? No sé, la veo tan tímida. Me gustaría entrar en el departamento cuando ella no esté y leerle el diario. Es como un sueño; no tiene nada de malo. También me gustaría conseguir unos largavistas y desde acá saber lo que escribe, pero me tengo que limitar a adivinar. NO, no creo que tenga novio, ya hubiera aparecido. Además los novios de ahora no son como los de antes, viven juntos. No, en ese departamento no hay nadie más, además, el portero es muy conversador y ya me habría pasado el dato. No, él tampoco sabe que yo la miro. Y después de todo, no es un crimen mirar por la ventana de su departamento. ¿No le parece?
No, la mayoría no lo sabe porque Etna es muy discreta. No, no habla con nadie en la casa. Los saluda, nada más. Yo lo sé porque yo la conozco desde la escuela. Sí, ella va de vez en cuando a leerle a los ciegos. Sí, tiene una voz muy linda y, de esa manera, los ciegos se ilusionan con lo que ella les lee. Sí, hay de todo entre los ciegos. No sé. Ella de vez en cuando me cuenta y me dice que hay ciegos chicos, jóvenes y viejos. Bueno, no sé, ¿cómo le voy a preguntar eso?, ¿cómo le voy a llevar la conversación para ese lado, para saber si no hay un ciego que se haya enamorado de ella? Qué sé yo. Me parece que usted se va a tener que quedar con la duda. Sí, claro, lo del diario me lo comenta. Bueno, no , no me lee lo que escribe,pero sí, que es su compañero de todo momento. No, para nada, no sé dónde lo guarda cuando sale. ¿Y usted por qué me pregunta tanto? ¿Tiene algún motivo en especial? ¿Mera curiosidad? ¿Nada más que eso?. Ah, usted quiere escribir una historia. Está bien, no le voy a decir nada a Etna. Seré una tumba. Y sí, usted tiene razón uno tiene que respetar la intimidad de la gente y también la de los creadores. Pero, por lo menos, me dejará leer la historia cuando la termine, ¿no? Bueno, está bien, trato hecho. Qué tenga suerte. Sí, mañana va a venir, pero no le voy a decir nada, prometido.
Me dan ganas de robarle el diario. O mejor todavía, dejarle una marca para que sepa que hay alguien más que lo lee. Pero no puedo hacerlo, es demasiado arriesgado, demasiado evidente. Tengo que pensarlo bien, y no quemar las naves. Pensar, pensar. Ahí está otra vez en la ventana con el diario en la mano. Tengo que conseguir un largavistas, ya.
Sí, claro que me doy cuenta de que me miran. No, no sé quiénes son, pero hay muchos hombres que vienen a la vereda y se paran ahí en frente y me miran. Yo me pongo tan colorada que tengo necesidad de ir rápido hasta donde está el diario y contarle todo, todo. Me siento tan desprotegida. Creo que fue un grave error meterme en este asunto del blog. Soy una mujer tan sensible, tan romántica. Ah, si hubiera una manera de cambiar, de empezar de nuevo. No sé por qué hoy tengo tantas dudas y lo peor es que por más que lo escribo, otra vez me vuelve la misma idea. Me estoy convirtiendo en un disco rayado. Si sigo así, se me va a complicar la lectura para los ciegos, porque se me van a mezclar los textos y voy a terminar contando mis secretos a los pobres cieguitos. Eso sería terrible. Seguro que alguno de los ciegos terminaría por darse cuenta y me echarían del servicio. Me quedaría sin mi tarea noble y altruista. Pobre de mí, lo que me puede pasar por culpa de este blog. Yo sabía que hoy iba a ser un día horrible. Qué venga alguien a salvarme. Qué venga algún caballero andante a liberarme de esta obsesión. ¿Y si pongo un aviso clasificado? ¿Con qué texto? Tengo que ser muy prudente y no deschavarme. A ver, pensemos. Podría decir que preciso un instructor para ...no se me ocurre nada. ¿Y cómo se me va a ocurrir, si todo se lo lleva el diario? Ese diario es un angurriento. Eso es lo que pasa. Yo tendría que ponerle un límite a ese diario obsesivo. En realidad, lo que tendría que hacer es meterlo en la bóveda de un banco y limitarme a escribir sólo los domingos. ¿Te parece una buena idea? Sí, es una forma de desafío. Y a los desafíos hay que vivirlos intensamente. Bueno, ya está, resuelto. Lo llevo a lo de Dorita, metido en una bolsa y con una excusa, lo dejo allá y me vengo enseguida, para sufrir sin mi diario. Sí, es una muy buena idea, tengo que sufrir, es fundamental que me dedique al sufrimiento. Ay,´qué bueno, despertar mi masoquismo. Es lo que andaba buscando desde hace tanto tiempo. Por fin soy feliz.¿De dónde saco la bolsa? Ya está. Ahora me voy a lo de Dorita antes de que cambie de idea. Qué bueno, qué bueno, qué bueno.
¿Cómo no me voy a dar cuenta de que la casa de Etna está de lo más frecuentada? Es evidente. Sí, cada día hay más admiradores, pero Etna es tan reservada. Sí, sí, todos la miran y sueñan con entrar en su vida. Yo no sabía que había tantos hombres desesperados por meterse en la vida de una sola mujer. Es una verdadera exageración. Sí,claro que me da un poco de envidia, pero bueno, la verdad que yo aprovecho para pasearme por la calle de enfrente a ver si alguno se fija en mí belleza exótica, pero, no hay caso, todos están fascinados por Etna, que ni se digna mirarlos. Bueno, a veces se le escapa alguna miradita, pero es tan discreta, que ese movimiento de cabeza, casi no se cuenta. Sí, claro, cuando llega uno con bigotes ella se pone renerviosa, pero como no baja de la ventana, la cosa no pasa a mayores. No sé por qué, pero esta historia de Etna me hace acordar de los romances que leíamos en la escuela secundaria. ¿No se habrá caído del libro de historia? Bueno, por lo menos es distinta. Una duda, ¿no se aburrirán estos muchachos de mirarla de lejos? Es casi como un vicio uculto, pára mí que más de uno tiene una confusión en la cabeza, pero no lo quiere confesar. Es más o menos como volverse loco por una estatua. Ah, no les conté que, a pesar de la discreción, los muchachos la llenan de regalitos, muy elegantes y discretos, claro. Ella, como es de registrar todo, se pasa anotando quién le mandó cada cosa y tiene un tablero donde pincha las tarjetitas. Éste que está usando ahora, es el tercero que se llena desde que empezó esta tanda. Claro que está orgullosa, ella no dice nada, porque es tan tímida, pero la llena de orgullo ser el centro de tanta admiración. Sí, los regalos los tiene en exhibición sobre la chimenea. No quiero ni imaginarme lo que va a ser el fin del contrato. Espero que no tengamos que recurrir a un psiquiátra. Y, usted sabe, las personas sensibles suelen tener reacciones totalmente inesperadas.Mire, ahí sale. Va directo a hacer su ronda de lectura para los cieguitos. Y claro, todos la están esperando y más de uno se ha hecho ilusiones con ella. Es como digo yo, una heroina de otra época, qué raro que no hicieron una película con su vida, es tan abnegada, tan noble, tan señorita de buena familia. Bueno, aprovecho que ella no está para hacer mi pasada frente a los admiradores.Quién le dice, tal vez...
Yo estoy siguiendo un curso de hombre araña, para poder meterme en su departamento sin romperme la crisma, cuando ella anda por ahí, leyéndole a los ciegos y así, dejarme atrapar por sus perfumes y sus recuerdos. En el fondo, yo soy también tan romántico. Creo que armaríamos una pareja digna de una buena telenovela. Tengo que preparar distintas estrategias para poder entrar en ese departamento sea como sea y luego vería, me dejaría llevar por la imaginación. El amor y la pasión me están robando el seso y lo peor es que Etna no sabe nada de lo que me está pasando. Bueno, voy a estudiar la mejor manera de meterme en su vida, antes de que aparezca algún candidato de cinco estrellas, porque uno sabe cuándo está bien y cuando no está bien ubicado en la carrera.
Señorita Etna:
Me dirijo a usted para hacerle saber que a partir de este momento usted está separada de su ventana y está circulando en la zona llamada Olimpo virtual. Le deseo una evolución muy favorable.
Sí, haciendo un esfuerzo puedo acordarme muy bien de lo que me pasó desde que llegó esa nota del Dire. No, no la esperaba, le juro. Bueno, a ver cómo lo cuento. Primero, me vino un sueño terrible y cuando me deperté, ya estaba en la montaña con estatuas. Caminamos un rato. Me acompañaba un señor con un bastón largo. No, no le entendía nada, porque creo que me hablaba en griego antiguo. Sí, me mostró algunos lugares, pero la verdad que yo no encontré ni un solo sitio que me viniera bien. Y, sí, soy un poco difícil. Cuando me cansé y me senté en una piedra, se me acercó una viejita que hablaba español con un acento raro, me miró a los ojos un rato y me dijo que ese lugar no era para mí y que me tenía que volver rápido a mi sitio habitual. Yo le creí, le dije gracias, me paré enseguida y busqué el punto de partida de mi paseo y ahí nomás vino una nube y me trajo de vuelta a mi casa. Sí, fue todo muy bien organizado y nadie se dio cuenta de que yo había salido de viaje. Claro, de viaje por el espacio y el tiempo, se entiende. Revisé mi departamento y todo estaba como lo había dejado. Me acerqué a ventana, pero ya no había nadie en la calle. Sí, no sé cómo, pero volví a ser la misma Etna de siempre. Qué tranquilidad. Ah, me olvidaba de contarlo. Ahí se me ocurrió mirar para arriba y lo descubrí al vecino que estaba regando una maceta y nos saludamos. No, yo nunca me hubiera atrevido a saludar a un vecino. Algo había cambiado en mí. Me siento tan cambiada. ¿El diario? Bueno, el diario...creo que lo perdí. Lo busqué por toda la casa y no lo encontré y tampoco tengo más la llave colgando del cuello. Pensé un rato y una voz me salió de adentro de la cabeza y me dijo: "Ya era hora. Alegrate, Etna" Y eso fue lo que hice. En ese mismo momento golpearon a la puerta y cuando fui a abrir, era mi vecino de arriba que me traía una maceta de regalo y ahora no le puedo contar más porque tengo que salir con él para ir a comer a un restaurant que se inaugura y quiere llevarme para que empecemos a conocernos mejor. Yo le dije que si, (en realidad no lo pensé mucho, es cierto) y ya vamos caminando por la calle y la gente no nos mira para nada y no me importa. Mañana le cuento qué pasó después, porque ahora tengo que prestar atención a lo que me dice mi vecino, que se llama Arnaldo y tiene ojos entre grises y celestes, muy bonitos.
Hola Etna:
Por fin tenemos la suerte de estar juntos un ratito. ¿En qué estás pensando? Espero que en los vecinos que van apareciendo. Ojalá que sea así. Juguemos a ser inocentes, por un rato. ¿Dale? ¿A ver qué se te ocurre? Te espero.
El vecino.
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